Israel fue la Atlántida
Parte Primera

Escrito por: Jaime Manuschevich Leído 22.800 veces.

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Introducción


Determinar con certeza cual es el territorio que constituyó la mítica isla de la Atlántida con su sociedad maravillosa, de la cual nos habla Platón,ha sido un desafío que aún que los investigadores no han podido vencer. Todas las teorías hasta ahora presentadas, no han sido lo suficientemente convincentes, porque a la hora de poner los datos sobre la mesa, obligatoriamente tienen que alterar antecedentes relevantes del relato platónico, para que calce con su teoría, lo que les ha restado credibilidad.

A partir de un nuevo método y una nueva mirada al mito, logró establecer con absoluta claridad que la antigua Canaán, o el actual Israel y el Sinaí, fue este mítico territorio, del cual brotó la civilización humana hace más de 11.500 años, teoría publicada en mi libro “La Atlántida: el mito descifrado”. Aquí hay un aspecto clave para desembrollar el misterio. La explicación la proporciona a geología. La península del Sinaí e Israel fue una isla hasta hace 7.600 años, según antecedentes estudiados por dos importantes y conocidos geólogos Ryan y Pitman, cuando el Mar Muerto estaba conectado aún con el Mar Mediterráneo y el Mar Rojo, lo que nos indica que en algún momento el mar bajo. Justamente este dato clave me llevó a estudiar la región en pos de esta isla perdida. Hasta ahora, siempre se interpretó la frase platónica “después del hundimiento provocado por el terremoto” (Critias, 109), como el hundimiento de la tierra, asunto que en realidad el texto no lo dice. Basado en Ryan y Pitman, me formulé la interrogante al revés: el hundimiento del mar. Entonces, ante mis ojos -virtualmente, se entiende- emergió la Atlántida. Mi interpretación de los hechos calzó con la frase que sigue a continuación de la anterior: “se convirtió una barrera infranqueable de fango, que por lo tanto, impidió que los viajeros navegaran a cualquier parte del océano”, (Critias, 109),lo que sólo es correcto si el mar baja.

Para aclarar este misterio del origen de la civilización fue necesario comprender el mundo de la época y el pasado humano de una manera completamente distinta a como lo entendemos hoy, pasado que he ido reconstruyendo a partir de los nuevos datos que nos están aportando constantemente las ciencias. Por tanto, no es una tarea ni sencilla ni fácil. Es necesario reenfocar completamente el pasado entre el 9.500 y el 3.000 antes de la era común, en una compleja y meticulosa labor que debe dejar completamente satisfecho a losespecialistas de la historia como a los estudiosos serios del mito.

En el presente artículo, para desarrollar esta compleja teoría, dividí el material en tres partes: “Israel fue la Atlántida”, “El Mar se Hundió” y los “Errores Geográficos dePlatón”. En la primera parte abordo los temas históricos mas relevantes de la región y los comparo con el mito; en el segundo analizo el tema clave de la geología y en el tercero, me enfocoen el tema de la geografía y la real posición de la isla. Con estos tres capítulos quedan establecidos los tres elementos básicos de esta teoría, que por su complejidad requirió de un libro completo.


Una nueva hipótesis de trabajo


Hasta ahora, por lo general, el trabajo de investigación científico se ha concentrado en el estudio geográfico y geológico del problema, sin resultados positivos. A partir de unmétodo distinto, consistente en un análisis multidisciplinario comparado de una región específica y el mito, logró establecer con absoluta claridad que la antigua Canaán, o el actual Israel y el Sinaí, fue este mítico territorio.

En este capítulo comparo varios aspectos que nos señala el mito, que constituyen los aspectos más relevantes de ésta civilización: si estuvo allí la primera sociedad productora de alimentos,si efectivamente existió hace unos 11.500 años,si tenía un importante desarrollo marítimo, si era una isla con una conformación específica,si tenía una religión monoteísta, si el sacrificio ritual del toro jugaba un importante rol religioso, si su centro religioso era una pequeña isla,y si de ella nacieron las otras civilizaciones de la tierra.

Con este sintético análisiscontrastamos si el mito concuerda con el territorio que constituyó en el pasado la región de Canaán, zona que sufrió importantes modificaciones producto de un cambio climático, lo que impidió hasta hoy que lo pudiésemos identificar con el mítico territorio.


¿Fue Canaán la cuna de la agricultura?


Hasta alrededor de 1965, la cuna de la agricultura y de la civilización se ubicaba en forma paralela en Egipto y Sumer. Se había establecido que el nacimiento de agricultura había ocurrido en lo que se denomina el Fértil Creciente, región que abarcaba desde Egipto hasta el golfo Pérsico pasando por el Mediterráneo, Palestina y Siria, siguiendo el curso del Tigris y el Éufrates hasta Mesopotamia. Eran típicas frases como “Los grandes ríos son la savia de la cultura”; asimismo se señalaba que “El Nilo, el Éufrates, el Tigris y los principales ríos de la Indiay de China son ejemplo de ello. Las primeras sociedades organizadas se formaron allí”. (Grinberg, Carl. 1985)Estas afirmaciones se basaban no sólo en evolución cultural conocida de estas regiones, sino también en el estudio de las semillas realizado por el botánico ruso Nicolae Varvílov hacia 1926, expuesto en su libro Estudio sobre el Origen de los Cultivos. El inicio del cultivo de las semillas originales -trigo y cebada- se ubicaban en puntos muy distantes, y Varvílov proponía que “se considere el Afganistán y el noroeste de China como los centros originales del cultivo de trigo” (Childe, G. 1994)y a “Abisinia y el sureste de Asia como los centros del cultivo de cebada”. (Childe, G. 1994) Childe, sin refutar la teoría de Varvílov, señalaba: “Los problemas de saber dónde empezó el cultivo y si fue en un solo centro o en varios a la vez, todavía permanece sin decidir”. (Childe, G. 1994) Se establecía la fechadel inicio de este proceso: “Entre los años 6000 y 3000 a.c., el hombre aprendió a aprovechar la fuerza del toro y la del viento, inventó el arado, el carro de ruedas y el bote a vela, descubrió los procesos químicos necesarios para beneficiar los minerales de cobre y las propiedades físicas de los metales y empezó a elaborar un calendario solar preciso. De este modo, se encontraba habilitado para la vida urbana y tenía allanado el camino hacia la civilización”, (Childe, G. 1994) y que el “escenario de este drama lo tenemos en la forma de los países semi-áridos que se extienden entre el Nilo y el Ganges”. (Childe, G. 1994)

Sin embargo, esta verdad cultural se derrumbaría hacia 1965, cuando se descubrieron en Anatolia o Asia Menor importante ciudades o asentamientos humanos que mostrarían que el proceso de producción agrícola es mucho más arcaico.“Ahora sabemos que la agricultura –el cultivo de plantes silvestres y la domesticación- se remonta a épocas muchos más antiguas de lo que se creía. De hecho, las primeras señales de lo que los arqueólogos llaman la revolución neolítica o agraria, empiezan a aparecer entre el 9000 y el 8000 a.C. –es decir, hace mas de diez mil años”. (Eisler, R. 1990)

Pero también comenzó a cambiar el enfoque del lugar del origen de la agricultura y la civilización: “La civilización urbana, por largo tiempo considerada una invención mesopotámica, tiene predecesores en lugares como Jericó o Catal Hoyuk, en Palestina y Anatolia, que durante muchos años se consideraron como aguas estancadas”. (Mellaart, J.1975).

A finales de la década del ‘60, el criterio de los especialistas se había abierto en forma significativa: “Puede decirse por lo menos que ya no hay duda seria alguna de que los más antiguos centros tanto de la agricultura como de la ganadería se hallan en el suroeste de Asia; muy dentro del escenario euroasiático que ha visto todas las principales iniciativas del hombre desde los comienzos de los tiempos paleolíticos superiores...Los antepasados del trigo emmer y de la cebada de dos hileras, aparentemente los primeros cereales que fueron cultivados, tienen una amplia distribución, de Palestina a Persia y Afganistán; la oveja musmón y el urial, también especies asiáticas, parecen por otra parte, haber sido los precursores de los más antiguos rebaños domésticos... Desde el mismo suroeste deAsia, la búsqueda de los primeros centros de asentamientos rurales se está estrechando. No los hubo, sin duda, en los llanos del gran valle del Tigris y del Éufrates, donde la agricultura llegaría más tarde a un pleno florecimiento...tales centros deben ser buscados en la región de las colinas a lo largo del extremo oriental del Mediterráneo, de Palestina y el oeste de Jordania” (Hawkes, J.1966)

Finalmente, en 1996, David Harris, director del Instituto de Arqueología (Prehistoria) de la Universidad de Londres, señaló que no consideraba válidas las teorías de Childe y Varvílov de suponer varios orígenes independientes para la agricultura. “Para él, los datos demostraban que la ‘agricultura se había originado de forma independiente en casos muy raros –posiblemente dos- en la historia de Eurasia’ (primero en Cercano Oriente y luego en China). El más antiguo había tenido lugar a finales del décimo milenio A.C. en lo que Harris llamaba ‘oasis en valles de dislocación tectónica’”. (Ryan, W., Pitman, W. 1999)El lo situaba en la región occidental del Creciente Fértil en un lugar como Jericó, no lejos de Mar Muerto. “En un millar de años, las llamadas ‘cosechas originarias’ se fueron extendiendo hacia el norte hasta Anatolia, y hacia el este hasta Irak e Irán. Las ovejas y cabras domesticadas llegaron unos cientos de años más tarde procedentes de los montes Tauros y Zagros en Anatolia y Persia”. (Ryan, W., Pitman, W. 1999).


La arqueología nos muestra los primeros registros agrícolas


La arqueología señala a Jericó como la ciudad más antigua conocida, hoy ubicada en una zona muy desértica al lado de la cuenca vacía del mar Muerto. Allí vivió hacia el año 11.000 A.E.C., un pueblo de agricultores neolítico conocidos como natuf.En los restos arqueológicos cercanos se han encontrado “hoces en cavernas que estuvieron habitadas (...) junto con instrumentos apropiados para una economía de recolectores de alimentos”. (Childe, G. 1994)Estos mismos natuf estuvieron asentados un poco más norte, en Abú Hureyra, en la actual Siria, al borde del río Eúfrates, a la altura de la antigua Ugarit. Allí, Andrew Moore, profesor titular del Queen’s College de Oxford, en 1971, descubrió “la existencia de almacenamiento de grano en unos graneros excavados en piedra caliza (...) Las edades del carbón oscilaban entre 11.000 y 9.500 años a.C. (...) Los residuos de comida revelan que la cultura Natuf utilizaba hoces hechas de asta de ciervo con láminas de silex incrustadas para segar trigo y centeno que crecía en forma natural. Cosechaban cebada, lentejas y algarrobas silvestres y frutos de almez, ciruelas, peras e higos, y alcaparras”. (Ryan, W., Pitman, W. 1999). Este modo sedentario de los natufitas no existía sólo en el valle medio de Eufrates, “sino que se daba en otras aldeas y campamentos de la cultura Natuf del Creciente Fértil (Jericó, Tell Aswad, Ain Mallah, Beidha y Mureybet) incluso más hacia el sur, hacia los montes del Neguev.” (Ryan, W., Pitman, W. 1999).

Pero la presencia de estos incipientes agricultores también existe más al sur: “en cierto momento, entre el 13.000 a.C. y el 10.000 a.C.” (Hancock, G. 1998)Egipto gozó de un “períodoque se describe como ‘de precoz desarrollo agrícola’”. (Hancock, G. 1998)“Poco después del 13.000 a.C., a fines del paleolítico aparecen entre los útiles muelas y hoces cuyas palas están cubiertas por un velo reluciente (debido al sílice de los tallos cortados que se adhieren a estas) (...) Es evidente que las muelas se utilizan para preparar plantas comestibles”. (Hoffman, M. 1991)Todo parece indicar que los granos usados eran los mismos que usaban los natuf: “El polen asociado a élsugiere que ese grano era de cebada y, curiosamente, esta planta grande que se identifica como cebada aparece súbitamente en el perfil del polen poco antes de que establezcan los primeros asentamientos en esta zona”. (Wendorf, F. y Schild, R. 1976)De hecho, algunos investigadores consideran que esta cultura “tiene su centro en Palestina, y se extiende también por Egipto, Siria y El Líbano” (Hawkes, J. 1966) y que “ha sido citada varias veces por su posición de transición entre la economía de caza y la agrícola, según lo revela su equipo material. La natufiense era una verdadera cultura microlítica; las forma microlíticas comprenden muchas láminas provistas de lomo con extremos cuadrados o levemente oblicuos, triángulos,unos cuantos tra-pecios y, como lo mas característico de todo, medias lunas, (o lúnulas) que probablemente fueron utilizadas como puntas de flecha.” (Hawkes, J. 1966)Hay muchos otros útiles que identifican esta cultura con claridad: puntas de flecha con espigas, varios tipos de punzón, picos que tal vez sirvieron para voltear la tierra, las famosas hoces con mangos adornados con animales tallados, -“que muestran a lo largo del filo el lustre sílice que se produce únicamente, según se afirma, cortando paja” (Hawkes, J. 1966)- y morteros de piedra en forma de copa.

En Jericó, Kay Kenyon, Directora del Instituto de Arqueología de la Universidad de Londres, a principios de los cincuenta, descubrió los restos de este pueblo neolítico: “a treinta metros se encontró con los restos de la cultura Natuf. Las diminutas láminas de sílex extendidas por todo el lugar mostraban un diseño de gran precisión, con un borde afilado y un borde curvo romo en forma de media luna, que debían ser hojas de hoces. Las de Jericó eran exactamente iguales a las pequeñas láminas semilunares de piedra descubiertas anteriormente en el monte Carmelo. Al agacharse para coger una de las medias lunas, cerca de uno de los postes de una cabaña natuf, Kenyon vio una punta de arpón idéntica a las encontradas en las cuevas del monte Carmelo. Ella sabía que este utensilio era característico de la cultura natuf”. (Ryan, W., Pitman, W. 1999)Estos restos fueron fechados posteriormente por intermedio del C-14 hacia el 10.500 antes de la era común.


La cultura marítima


Platón registra la existencia de una ciudad costera o "puerto más grande”, que “estaba a cincuenta estadios de distancia” de la ciudad capital,desde la cual partía el canal y donde estaba la bahía más grande, cuya “área entera estaba densamente poblada con viviendas; y el canal y el más grande de los puertos estaban llenos de naves y comerciantes que venían de todas las regiones, que, por su número, manteníanun multitudinario sonido de voces humanas, y un estruendo ensordecedor y confuso de toda clase noche y día”.” (Critias, 117).

Desde la costa mediterránea del actual Israel, hacia del interior, se encuentra la ciudad que es reconocida como la más antigua del mundo, ya que la data de su construcción se aproxima a los 10 mil años antes de la era común: Jericó. Si observamos la posición en que se ubica en la cuenca del Mar Muerto, veremos que éste constituye justamente una pequeña bahía en donde está asentada la ciudad. Este hecho permite apuntar a que esta localidad fue alguna vez, en un remoto pasado, el puerto mencionado en aquel mar. La característica portuaria de esta urbe queda ratificada por hallazgos arqueológicos que han perturbado a los investigadores: “Una desconcertante anomalía era la gran muralla de piedra que descubrió Kay Kenyon en los niveles inferiores de Jericó; se había datado en el décimo milenio, y algunos expertos creían que fue erigido para defenderse de las inundaciones”.(Ryan, W., Pitman, W. 1999) A la luz de este enfoque, la hipótesis más probable es que fuera un tajamar o un embarcadero hacia el mar interior. Su construcción refleja evidentes muestras de cumplir una función de tajamar y no defensiva: “La muralla está construida en piedra tiene un grosor de 1,75 m. y en alguna parte aún conservauna altura de 3.55 m. En una de las partes interiores se yergue una torre de más de 8 metros de alto, a la que se subía por una escala interior”, (Cassin, E.; Bottero, J. y Vercuotter, J. 1971)atalaya que debió cumplir una función de faro y punto de observación hacia el mar, con ingreso protegido de las tormentas y la lluvia.

Asimismo, al estudiar con una mirada crítica la región, veremos que la posición de Megiddo -el lugar donde se juntarán los cuatro Reyes para la batalla final del Armagedón- es estratégica para la vigilancia de la región y juega un papel esencial en el control de paso si se traza un canal a lo largo del valle de Leesrael que unifique el mar Mediterráneo con la cuenca del Mar Muerto -tal como lo describe Platón - ya que estaría a mitad de recorrido desde Haifa, a los pies del monte Carmel, en la costa actual, hasta Beit She’an, en el litoral del mar interior. Este promontorio, que se ubica en el medio del valle, ha estado cargado de un significado especial en la historia remota y más reciente al ser considera una especie de puerta de entrada a Israel. De hecho, Salomón, conocedor del valor estratégico de esta posición para proteger su territorio, la fortificó y renovó sus fuentes de agua. Las excavaciones arqueológicas “demuestran que su diseño satisfacía los tres rasgos esenciales de la ciudad antigua: los edificios fortificados, las puestas y las provisiones de agua”. (Cornfeld, G. 1980)El túnel de agua de Megiddo llevaba hasta “una cueva y un manantial que se encontraba fuera de la ciudad. La gente podía ir, sin ser vista, hasta la cueva, que estaba disimulada”.(Cornfeld, G. 1980)

Pero la prueba más sólida de la importancia de esta ciudad en un pasado remoto proviene de Creta, ya que al comparar la alfarería con este lugar, se encuentra “que en Megiddo la cerámica más antigua no se diferencia de la de los estratos del Neolítico Medio y Superior de Cnosos”, (Pendlebury, J.S.D. 1965).evidenciando la conexión cultural marítima con esa isla hacia el 6.000 A.E.C.

Otro interesante elemento que demuestra que el mito platónico está hablando de estos puertos y de este mar, son las frases relativas al mar “Atlántico” señalado por los egipcios, que es distinto al mar Atlántico que hoy nosotros entendemos: “Esta potencia surgió del océano Atlántico, porque en esos días el Atlántico era navegable” (Timeo, 24) y que más tarde “se convirtió una barrera infranqueable de fango, que por lo tanto, impidió que los viajeros navegaran a cualquier parte del océano”. (Critias, 108). Allí claramente se están refiriendo a un mar, no a un trozo de él, como muchas veces se interpreta este párrafo. Sin duda que se están refiriendo al Mar Muerto, pues es el único mar que se ha desecado en los últimos 10 mil años en la zona, dejando de ser navegable, y que obviamente se debió convertir en algún momento de la desecación en un pantano infranqueable.

También, las viejas ciudades que hoy no aparecen en la historia, pero si en la Biblia, como las del reino de Edom, de la cual sin duda formaba parte Sela o Petra, se ubicaban al borde del Aravá, que fue el antiguo lecho del mar de Atlantis o Mar Muerto. También la antigua Sodoma, cuyo asentamiento no se ha logrado establecer con claridad, estaba al borde de este mar. Asimismo, Bersheva, hoy en el comienzo del desierto del Negev, está en una depresión al final de la sierra central, pudiendo haber sido perfectamente bien un puerto al Mediterráneo cuando este mar tuvo cotas más altas que las actuales. En el puerto más septentrional de esta cultura, Ugarit, al igual que en Jericó, quedan las muestras de los puertos descrito por Platón: “El asentamiento acerámico de Ugarit, en la costa mediterránea, también estuvo amurallado. La muralla de tierra y piedras esta revestida en su parte exterior de grandes piedras”,(Cassin, E.; Bottero, J. y Vercuotter, J. 1971) mostrando la función de tajamar que cumplía.

Desde muy antiguo, la costa de esta zona registra la existencia de una importante cadena de puertos que nacen justamente hacia el norte del Valle de Leesrael: Akko, Tiro, Sidón, Gebel o Biblos, Beritho, actual Beyruth, entre varios otros. Desde estos puertos nace la primera civilización marítima conocida en el Mediterráneo: los fenicios o peoni o puni, aunque ellos a sí mismos se llamaban cananeos. Este pueblo de marinos ocupó una franja de territorio que va desde el golfo de Alejandreta, punto de salidade canal de Megiddo, a los pies del monte Carmel, y que se extiende 120 kilómetros hacia el norte. Esta franja tiene unos 20 kilómetros de ancho, quedando entre la Cadena del Líbano y el mar.

Los fenicios fueron reconocidos marinos de origen semita que comerciaban con Egipto y las ciudades mesopotámicas desde muy antiguo y que recorrieron el Mediterráneo de una puntaa la otra, formando importantes colonias en el norte de Africa –Cartago- y Sicilia -Palermo- y mantuvieron estrecho contacto comercial con Tharsis en España.“Los fenicios no sólo fueron intermediarios entre Oriente y Occidente, sino también grandes colonizadores, instalándose como comerciantes en pueblos muy diversos”. (Podeta Acosta, L.A. 1946)

De su historia, el fenómeno más sorprendente subyace en su existencia misma, en sus orígenes, en cómo, por qué o dónde o cuándo surge esta destreza marítima. La respuesta simple que se suele dar es que tuvieron ciertas ventajas comparativas que les permitió ser marinos: “la posición geográfica, colocada sobre el mar, la pequeñez de su territorio, la relativa pobreza del suelo, hicieron de los fenicios un pueblo esencialmente marino; y como en las costas se hallan buenos puertos naturales y en las montañas maderas en abundancia, fácil les fue construirembarcaciones con las cuales se lanzaron al mar para hacer el comercio propio y el de los demás”. (Podeta Acosta, L.A. 1946)

Pero sin duda, la hipótesis más probable es la inversa: escogieron ese territorio para asentarse porque ya eran marinos, después de la destrucción de los puertos bases que los formó como marinos en un pasado remoto –Jericó,Megiddo y Bersheva- así como se establecieron en otros lugares de los mares Arábico, Rojo Mediterráneo y Atlántico. Es conveniente recordar para estos efectos, que los griegos no se transformaron en marinos en forma espontánea, sino que lo hicieron porque fueron herederos, a lo menos en parte, de los micénicos y estos a su vez de los miniocos.


El territorio


El mito nos relata qué forma tenía esta isla: “El país entero según contó él, era muy alto y empinado en la cara del mar, pero el sector inmediatamente alrededor y rodeando la ciudad era un llano, circundado por montañas que descendían hacia el mar; era liso y uniforme, y de una dimensión de una variable oblonga (...) Esta parte de la isla miraba hacia el sur, y era protegida del norte. Las montañas circundantes eran celebradas por su número y tamaño y belleza, lejos más allá de cualesquiera que todavía existan, habiendo en ellas también muchas aldeas ricas de la gente del país, y ríos, y lagos, y prados proveyendo el alimento suficiente para cada animal, salvaje o domesticado, y mucha madera de varias clases, abundante para cada clase de trabajo (...) Ahora describiré el llano, como estaba formado por la naturaleza y por los trabajos de muchas generaciones de reyes con edades largas. Era en la mayor parte rectangular y oblonga, y donde terminaba la línea recta seguía la zanja circular” (Critias,117-118).

Y si revisamos la forma de la región que hemos determinado que formaba parte de esta isla desaparecida, veremos que esto es exacto.

La isla tenía como límite norte el valle de Leesrael,que se prolonga hacia el este hasta la cuenca del Jordán.Desde allí hacia el sur se ubicala sierra que compone las regiones de Samaria y Judea. “Los ondulados montes de Judea y Samaria presentan un mosaico de cumbres rocosas y valles fértiles, salpicadas de plantaciones centenaria de plateados olivos. Las laderas escalonadas en forma de terrazas, ya cultivada desde tiempos antiguos, han pasado a ser parte natural del paisaje. La población se concentra en pequeños centros urbanos y grandes pueblos”. (Hechos de Israel, 1998).La zona este que enfrenta el mar Muerto es más elevada y se va cerrando hacia la zona del valle de Leesrael.Los puntos más altos de esta sierra se ubican en monte Carmel, con una altura de 546 metros sobre el nivel del mar, cerca de Haifa, y el monte de los Olivos, en Jerusalén, con una altura de 835 metros. Al oeste de la sierra central, que recorre como una columna vertebral toda la zona norte de esta isla, se encuentra la zona más fértil en la actualidad, con forma de llanura. Hacia el sur la sierra termina en la depresión de Beersheva, donde se da inicio al desierto del Neguev, que se extiende hasta las estribaciones del Sinaí. Esta zona “se caracteriza por montes bajos de piedra arenisca y llanuras, y abundan en quebradas y wadis en los que los aluviones invernales frecuentemente provocan inundaciones. Continuando hacia el sur esta región da lugar a un área de lisos y escarpados cráteres y planicies rocosas, en el que el clima es más seco y los montes más altos.”(Hechos de Israel, 1998).La distancia entre el extremo sur del Sinaí hasta el valle de Leesrael es de aproximadamente 650 kilómetros (cifra muy cercana a los 3.000 estadios definidos por Platón ) y su ancho máximo es de 300 kilómetros entre Eilat y el canal de Suez, y su mínimo de 80 kilómetros en Haifa, ancho que debió tener variaciones cuando el mar Muerto aún tenía agua. Al final del Sinaí, después de la línea recta de la cuenca del mar Muerto, se genera una curva hacia el estrecho de Suez. Al revisar estos párrafos del mito encontramos una coincidencia impresionante, ya que este hace referencia exacta a cada una de las zonas más particulares de la región: Samaria y Judea, los valles hacia el oeste, el Neguev y el Sinaí. También los antecedentes de la región nos ilustran sobre la pasada actividad agrícola de Israel, la importancia que tenía el hoy desértico Neguev y el Sinaí hace unos 5.000 años atrás, hecho que es coherente con el proceso de desecación que ha vivido toda la cuenca del Mediterráneo en los últimos miles de años, quedando naturalmente sólo algunos oasis aislados y debiendo el hombre aplicar programas de manejo racional del agua para conservar la productividad de la región, en particular en el norte.

Al revisar la geografía de la región, aún es posible detectar dos importantes canales: uno tendrían unos 25 a30 kilómetros de largo y el segundo tramo hechos por partes, uno de 7 y otro de 20, totalizando con la depresión, un largo de 36 Km. Este enorme trabajo de ingeniería es descrito por la leyenda: "Y comenzando desde el mar cavaron un canal de trescientos pies de anchura y de cientos pies de profundidad y cincuenta estadios de longitud, que atravesó la mayoría de la zona, haciendo un paso desde mar hasta él, que se convirtió en un puerto, y dejando una apertura suficiente para permitir el ingreso a las embarcaciones más grandes (...)Ahora, la más grande de las zonas en las cuales fue cortado un paso de éstos era de tres estadios de anchura, y la zona de la región que vino después fue de anchura igual; pero las dos zonas siguientes, las que están hacia elmar, la otra de región, eran de dos estadios". (Critias 115).

Asimismo, por intermedio de fotografía aérea aún es visible otra enorme cantidad de estos antiguos canales en toda la zona, en particular lo que fueron los reinos de Edom y Moab así como una línea recta de 18 km. en la zona sur, hacia Eilat, en el Aravá, que hoy es un wadi, que curiosamente tiene en algunas zonas un ancho de 1,8 Km.; otras, 1,2 Km. y un tercero segmento500 M, y otros que atraviesan la parte sur de los montes de Judea.

Platón en sus escritos nos señala que el total de canales construidos por esta primera civilización humana "era de diez mil estadios en longitud" (Critias 118), aún cuando es difícil para nosotros saber hoy cuanto de esta enorme cifra de kilómetros eran naturales y cuantos artificiales, pero sin duda era una red grandiosa.


La primera minería


Pero también hay otro muy importante dato en el Sinaí. El mito señala que en la isla se extraía un apreciado metal: el oricalcum, metal que hasta ahora nadie se ha atrevido a establecer como alguno de los conocidos. Según la leyenda, los atlántidos "En primer lugar, cavaron la tierra que era sólida para buscar allí lo que podía dar, algo que ahoraes solamente un nombre y era entonces más que un nombre, oricalcum, que era extraído en muchas partes de la isla, siendo más precioso en esos días que cualquier cosa excepto el oro". (Critias, 115).

Según nos muestra la arqueología, en el proceso de transferencia del uso de la piedra por el empleo de los metales, hay un período de transición que es conocido como calcolítico, durante el cual el hombre usó “el metal puro, oro o cobre, que la naturaleza ponía ya listo en sus manos”. (Woolley, L. 1966) En el Viejo Mundo, “hallaremos abundantes pruebas de una fase calcolítica (…) durante la que el cobre se usó de con más o menos profusión, según la medida en que, en los diferentes países, se hallaban yacimientos de superficie o cabía obtenerlo por el comercio. La cantidad total en uso no pudo haber sido grande, de modo que fue claramente un producto de lujo (...) para muchos objetos pequeños, como alfileres y pasadores, el metal no tenía precio y los adornos de cobre tenía un atractivo sólo inferior al oro”. (Woolley, L. 1966)Asimismo, “fue el cobre lo que indujo al hombre antiguo a hacer experimentos con el metal y fue con el cobre cómo descubrió la milagrosa transformación por el fuego de piedras de brillante color en un metal fusible que antes sólo había considerado maleable”.(Woolley, L. 1966)

Precisamente este valioso metal fue extraído en el Sinaí, en el wadi Meghara, en Sarabit al Kadim y Khirbet Nahas, y uno el Valle de Leesrael, Kestouan, que son los yacimientos más antiguos de extracción de este metal. Hasta ahora, las minas más tempranas de la antigüedad detectadas en la región son 9, por tanto la isla poseía el 40% de los yacimientos de todo el Oriente Medio. Sin duda, por las características que proporciona el mito sobre este metal, que era de color rojo, nos está señalando con absoluta claridad que el misterioso oricalcum era el cobre, uno de los primeros metales usado por el hombre.


Antiguas ciudades y reinos


Volviendo al tema de la zona, en la costa del mar Muerto existía la ciudad de Petra, la antigua Sela, que hoy está en el centro mismo del desierto actual, en la ribera seca de la cuenca, ciudad que fue abandonada hace ya casi dos mil años. Allí, en este desierto inhóspito, al este de la cuenca del mar desecado, en el sur de la actual Jordania, en los tiempos bíblicos, estaba el reino de Edom, que era protegido por una serie de fortalezas. “Edom es el primer reino que tiene que atravesar en su camino hacia el este de Jordania” (Keller, W. 1960) y para hacerlo, los hebreos piden permiso a su rey, señalándole que “No pasaremos por labranzas, ni por viñas, ni beberemos agua de pozo, por el camino real iremos sin apartarnos ni a diestra ni a siniestra hasta que hayamos pasado tu territorio” (Núm. 20; 17), texto que muestra el verdor del actual desierto hace 3.500 años, lo que es ratificado por los estudios de Nelson Glueck que fueron dados a conocer en sus libros Al otro lado del Jordán (1940) y El Río Jordán (1946), donde señala que estos desérticos territorios fueron posiblemente objetos de cultivo. Pero también nos muestra, coherentemente con lo señalado en capítulo anterior, que esta ruta, bordeando el mar desecado, era el camino más habitual desde tiempos muy remotos, con asentamiento de importantes ciudad muy antiguas, hoy desaparecidas, vestigios de una antigua civilización.

En el extremo noroeste de ese desierto, la arqueología, desde Beersheba la sur, nos muestra un desierto del Neguev muy distinto a lo que hoy es.“La fortaleza y el núcleo de población están relacionadas con una cadena de fortalezas menores que se extendían a través de Neguev hacia el sur, hasta llegar a Kadesh-Bernea... La pregunta que surge es ¿quién los construyó? Surge con claridad de las excavaciones y estudios recientes que coexistieron con la ocupación en la etapa más antigua de la Edad de Hierro en una ciudad no amurallada, en Beersheba. La fortaleza mas antigua ya estaba en ruinas antes de la erección de la muralla de la ciudad, en tiempos de la monarquía.” (Cornfeld, G. 1980) La Biblia nos señala con claridad que el Neguev estaba habitado: “Amelec habita el Neguev... ” (núm. 13:29) y que “el pueblo que habita aquella tierra es fuerte, y las ciudades muy grandes y están fortificadas” (núm. 13:28). Por último, es importante destacar que, “desde el Nilo hasta la montañas de Sinaí se desarrolla un antiquísimo camino de herradura. Era el camino por el que llegaban las innumerables columnas de trabajadores y de esclavos que, ya desde el año 3000 ante de J.C., extraían el cobre y las turquesas en el Monte Sinaí. Más de una vez, en el transcurso de los milenios, fueron abandonadas las minas, permaneciendo durante siglos en el olvido.” (Keller, W. 1960)


El arcaico monoteísmo de la región


Aunque la mayoría de los antropólogos e investigadores del tema de la Atlántida no lo hayan asumido, en el relato platónico nos encontramos ante una evidente religión monoteísta, que adoraba fielmente a una sola divinidad, muy distinta a las religiones de los pueblos indoeuropeos, independientemente quePlatón haya establecido que este era el dios único era el griego Poseidón.

Y ese evidente que todos los pueblos de la región del Medio Oriente, desde muy épocas muy antiguas adoraban como Dios a Al, El, Elah, Elohim, Elyum, El-Elyon, En-lil, En-ki, Ilu, Il, Adon, Adonai, Baal, El-Berith, Dan, Melek, Moloch, Hor, Horus, Uru, Ab, Ah, o las forma mas moderna de Yhavé, Jehová o Alá, todas ellas palabras particulares en las diversas lenguas semíticas –Dios, El que Es, Altísimo, Señor, Juez, Dios de la Alianza, Rey, Luz, Padre, Hermano- para referirse al Ser Único de Montaña, el Innombrable. La relación de todos estos pueblos con esta entidad proviene de la más remota antigüedad. Es conocido por todos los estudiosos que en la cultura semítica completa existe una aversión profunda a mencionar o dar a conocer el nombre de D’s. Su nombre es tan sagrado que no puede ser pronunciado.

A modo de ejemplo, en el antiguo Sumer, el dios En-lil, cuya traducción más aproximada sería “Señor Dios”, de en, “señor” o “dueño” e il, “dios” o simplemente “él”, en sumerio, era denominado también “Gran Monte”, “Alta Montaña”. En un poema a En-lil, encontrado en Nippur, se señala que “el Estrado de Ukur, sublime santuario” es la “morada de En-lil, montaña de fertilidad, Ukur, mansión de lapizlazuli, alta Morada”, lo que hace vinculante a este nombre con el D´s de la Montaña. Otra muestra de esta identidad común de los adoradores del D’s Único se puede apreciar claramente en varios párrafos bíblicos. El primero es el referido al reconocimiento de identidad común entre madianitas –que vivían en el Sinaí y en Arabia actual- y hebreos. “De acuerdo con las tradiciones,Yahveh se reveló por primera vez a Moisés en las tierras de Madián (Exodo 3); Moisés estaba casado con una mujer madianita (Ex.2.21-22) y el sistema legal de Israel fue iniciado con la ayuda de Jethro, el sacerdote madianita (Ex.3.13-27)”. (Cornfeld, G. 1980)Por otra parte, según señalan algunos historiadores, la conquista de Sequim por Josué jamás ocurrió, sino que“podemos suponer que los israelitas encontraron en estas regiones una población predispuesta en su favor y que Siquem se insertó pacíficamente en el sistema de tribus israelitas”. (Cornfeld, G. 1980)Este vínculo secreto o más bien desconocido es percibido por otros autores: “W.F. Albright ha señalado que los madianitas, los kenitas y los antepasados de los israelitas pertenecían al mismo grupo o a grupos relacionados entre sí. B. Mazar (en su libro La Montaña del Señor) creeque los kenitas habían fundado un santuario en Arad en el tiempo en que los israelitas se había instalado en Canaán, el que posteriormente, fue mantenido por los israelitas, reflejando una estrecha relación entre los dos grupos.” (Cornfeld, G. 1980)

Hoy la arqueología nos empieza mostrar las evidencias físicas de esta conexión. El paleontólogo italiano Edoardo Borzatti Von Lowenstein, de la Universidad de Florencia, señala que en sus estudios de la región hay pruebas suficiente para afirmar que durante el Calcolítico el hombre de la región “rindió culto a un solo dios, que con el tiempo se escindió en varias deidades a partir de la forma en que se manifiesta” y que además, “no se trató de un dios local, sino una auténtica fe que se extendió por todo el Medio Oriente.” (Borzatti Von Lowenstein, E. 2004)


El sacrificio ritual del toro


Otro aspecto ritual clave de la antigua religión de la Atlántica es el sacrificio ritual del toro: “el orden de precedencia entre ellos y sus relaciones mutuas fue regulado por las disposicionesde la ley (...)Éstas fueron inscritas por los primeros reyes en un pilar del cobre, que estaba situado en el centro de la isla, en el templo” (Critias 119). Para llevar adelante el compromiso entre ellos y efectuar juicios cumplían con un ritual: “Había toros que estaban a disposición del templo (...); y los diez reyes, estando solos en el templo, después de que hubiesen rezado al dios para que pudiesen capturar a la víctima que le era aceptable, atrapaban un toro, (…) y el toro que capturaban lo conducían al pilar y cortaban su garganta en la parte de arriba, dejando que la sangre cayese sobre la inscripción sagrada. (…) Luego, (…) se quemaban sus miembros, llenaban una fuente de vino y ponían un coágulo de la sangre para cada uno de ellos; (120)” (Critias 119-120).

Este rito, según nos señala Elías Canetti, es la muta de la multiplicación. “El hombre en sus comienzos pensó en su multiplicación sin alejarse demasiado de las otras criaturas. Su deseo de multiplicación lo traslada a todo lo que lo rodea. Del mismo modo que le impulsa a la ampliación de su propia horda mediante un abundante aprovisionamiento de niños, así también quiere más caza y más frutos, más rebaños y más trigo, y todo aquello con lo que se nutre. Para que prospere y se multiplique ha de haber de todo lo que le haga falta a su existencia”.(Canetti, E. 1982)

Este rito de la comunión no se perdió con el paso a la agricultura, pues los participantes más modernos “puede que sean labradores que están preocupados por la multiplicación de su trigo, de su pan de cada día: no obstante saborearán en común y con solemnidad el cuerpo de un animal, como en aquellos tiempos en que eran exclusivamente cazadores”. (Canetti, E. 1982)Según nos señala Canetti, este fenómeno “conectó al hombre con un animal o vegetal muy determinado... Nunca un ancestro representa a dos animales diferentes”, (Canetti, E. 1982) lo que nos lleva al rito del toro presentado por Platón.

El toro ha sido considerado un animal sagrado en todas las religiones del cercano Oriente. En Egipto, existe el sacrificiodel buey Apis; en la religión de Elam, “no faltan los seres mixtos, como el toro con cabeza humana”; (Cid, C. y Riu, M. 1978). los cananitas se inclinan ante un dios menor representado por un toro; en la cultura sumeria acadia, Anu, el padre, “a veces se le representa simbólicamente por la tiara de cuernos colocada directamente encima del trono”. (Cid, C. y Riu, M. 1978)Al excavar Woolley la Ziggurat principal de Ur, llamado por los habitantes modernos de la zona“la montaña de los peldaños” o Tell-al-Muqqallar, encontró que “los profundos tajos en las grandes mesas de ladrillo permiten ver dónde eran sacrificadas las reses ofrecidas en holocausto. En los hogares situados en las cocinas de los templos eran preparadas las viandas para el banquete sacrifical.”(Keller, W. 1960)

En los hebreos, de los cuales tenemos literatura exacta de sus antiguos ritos, el sacrificio del toro estátambién presente de forma prácticamente idéntica al rito atlántico. La Biblia nos relata: “Y Moisés escribió todas las palabras de Yahvé, y levantándose de mañana edifico un altar el pie del monte, y doce columnas, según las doce tribus de Israel 5 Y envió jóvenes de los hijos de Israel, los cuales ofrecieron holocaustos y becerros como sacrificios de paz a Yahvé. 6 Moisés tomó la mitad de la sangre, y la puso en tazones y esparció la otra mitad de la sangre sobre el altar. 7” (Ex., 25).

También el rito judío de la Vaquillona Bermeja es clarificador en este punto. “Una de las referencias más difíciles de la fuente Sacerdotal es el ritual de la Vaquillona Bermeja (Núm. 19.2-10) que se utilizan para preparar ‘el agua de la impureza, para la eliminación del pecado’ (versículo 9).”(Cornfeld, G. 1980)

Todos estos antecedentes nos indican una dirección determinante: el ancestro –bajo el enfoque que nos señala Canetti- de los protosemitas es el toro, y este toro es también el animal ancestro de los atlántidos. Y este se extendió a todas las civilizaciones originarias. Esterito fue conservado por milenios y fue mutando hasta llegar a nuestros días en la forma judía de la ceremonia de multiplicación del shabat, en la comunión del pan y del vino, en la misa cristiana, y en “el holocausto del cordero de Dios”.

La presencia en la región del bos primigenius o uro salvaje en el pasado se extendió por todo el norte de África y el Oriente Cercano, ratifica una vez más que este animal fue el animal ancestro en los términos que Canetti lo define, de los pueblos semíticos, siendo probablemente el animal que proporcionó el sustento básico durante la fase de cazadores recolectores de este pueblo, trasladado más tarde a la fase de producción de alimentos, mutando la carne por el pan y la sangre por el vino, una vez que éste fue inventado, transmutación que aún conserva el ritual cristiano.


Jerusalem, la casa de Dios


“Ariel, ciudad de David, Sión, Monte de Dios: Jerusalén. ¿Merece esos sonoros apelativos un poblado terroso en un monte? Vincula la tierra con el cielo, dicen los creyentes.” (Idinopulos, T.1996). El origen reconocido de está urbe se remonta a su conquista por el rey David, hace unos 3.000 años. Pero este lugar no es una tierra santa desde esa época, ya que desde unos mil años antes de David, era considerado un lugar sagrado por el pueblo hebreo. En la cima de una de sus elevaciones, el monte Moria, Abraham había estado dispuesto a realizar el máximo sacrificio a su D’s Único, poniendo a su hijo primogénito como víctima y ofrenda. Según nos dice la historia, allí también, frente al valle de Jesafat, se inmolaban los hijos mayores al dios fenicio Moloch. Luego, este mismo Jacob –o Israel-pondría a este lugar el nombre de Bet El, “casa de D’s”. Antes, este lugar había sido el altar de un dios desconocido denominado Salem, adorado por los antiguos canaanitas y también conocido como El-Elyon, el “Dios más Alto”. Los fenicios, “adoptaron la costumbrede clavar en el suelo (...) piedras o estelas (bethels) a las cuales ofrecían rituales” (Podesta, L.A. 1946)a un Adon o Ba’al (Señor). Todo esto indica que su “existencia data de la prehistoria, muy probablemente fue edificada en la edad de piedra. Abonan esta afirmación los múltiples utensilios de piedra encontrados en Emek Refaim y en los collados de Har Hatsofim, (monte Scopus). Se supone que es la misma ciudad de Shalem de Malkitsedek, que salió con pan y vino al encuentro del patriarca Abraham cuando este volvió de su contienda con Kerdorloamer y su coalición” (Elnecave, N. 1946)y también aparece mencionada en los archivos de Tell El-Amarna comoUrusalim.

Desde épocas muy pretéritas, en Jerusalén ha existido un culto al agua y un manejo tecnológico para su almacenamiento y su distribución. “Desde los albores de la historia, los habitantes de la región han aprendido a almacenar ese líquido e idearon métodos para impedir su evaporación. Pese a su turbulenta historia, nunca le faltó agua a Jerusalén: sus manantiales, pozos o estanques excavados por el hombre siempre fueron adecuados”. (Margalit, S. 1985)La canalización de agua también fue una técnica muy desarrollada por los jerosolimitanos antiguos: “Los manantiales del Gihón, -la fuente más antigua de Jerusalén- desembocan el valle de Cedrón... Sus aguas proceden de los collados occidentales de la inmediaciones, donde abunda la lluvia y caen intermitentemente por efecto de la presión, cuando los conductos están llenos”. (Margalit, S. 1985) La construcción tanto de la ciudad antigua como la ciudad moderna se ha hecho con la famosa piedra de Jerusalén, conocida por su tono blanco dorado, que se extrae del mismo suelo rocoso donde esta asentada la ciudad. Antiguamente se extraía de sus profundidades ónix negro.

Todos estos antecedentes coinciden en forma exacta con el primer lugar de culto de la mítica sociedad atlántica y con su ubicación, en una colina al centro de la isla. También hay plena concordancia con el material usado para su construcción -“una clase de piedra era blanca, otra negra y una tercera roja.”; de donde había sido extraída -“de abajo de la isla central”-. En materia de tratamiento del agua también hay plena coincidencia: “instalaron cisternas, algunas abierta al cielo, otras techadas”; se estableció un sistema de riego al valle de Cedrón, lo que calza con el párrafo siguiente:“Del agua que corría, desviaban una parte hacia el bosquecillo de Poseidón donde crecía toda suerte de árboles de altura y belleza maravillosa a causa de la excelencia del suelo”; asimismo coincide con la descripción de la canalización: “el resto corría por los acueductos”. Por último, hasta el pasado muy reciente, varias de las vertientes de agua que afloraban en distintas cisternas, eran efectivamente aguas termales calientes, lo que concuerda con la línea siguiente:... “Tenían fuentes, una de agua fría y otra de agua caliente”.

En relación con la época de su primer asentamiento como ciudad, han comenzado a aparecer la evidencias de que es muchísimo más antigua que lo hasta ahora reconocido, ya que se han hecho recientemente –1999- nuevos descubrimientos arqueológicos que muestran la presencia de bloques de piedra muy bien trabajados, a 30 metros de profundidad y a unos 500 metros hacia el norte del asentamiento de lo que fue el antiguo templo de Salomón, restos arqueológicos que fueron datados hacia el décimo milenio A.E.C. porintermedio de carbono 14.

Hay datos del carácter insular de la ciudad: al observar fotos aéreas o de altura, se evidencia con absoluta claridad que la ciudad esta situada en la actualidad sobre un conjunto de colinas, que generan los distintos valles de la ciudad, pero también nos indican que hacia el norte, en dirección a la Ramalla actual, se genera una depresión que cae rápidamente bajo el nivel del mar. Asimismo, en Jerusalem se unen dos zonas de colinas o sierras -Samaria hacia el norte y Judea hacia el sur- en las cuales el monte Moria y su vecino el monte Sión, con más los 700 metros sobre el nivel del mar en la actualidad,son las colinas más altas de la zona sur, en tanto el monte de los Olivos y el Scopus, de la otra faja de colinas, son las más altas de la zona noreste, sobre los 800 m. Todos estos datos, sobre la base de una mayor cota de los niveles de agua hacia el período de las deglaciaciones, nos indican con claridad que fueron las zonas cubiertas por el mar, lo que haría que las diversas colinas actuales fuesen efectivamente pequeñas islas, en una las cuales estuvo asentado el núcleo de la antigua civilización, en el monte Moria, donde hoy está asentada la Ciudad Vieja de Jerusalem. Desde el punto de vista arqueológico, se han encontrado asentamientos humanos muy antiguos –de unos 20.000 años- justamente en los faldeos de estas colinas, sobre los 300 metros,y no en el fondo de los valles, lo que sería lógico si se quisiese usar el curso de los ríos.

Esto coincide en forma absoluta con la descripción de la leyenda de esta capital. “La isla en la cual el palacio fue situado tenía un diámetro de cinco estadios. Todo esto incluyendo las zonas y el puente, que era la sexta parte de un estadio en anchura, rodeó la metrópoli antigua, haciendo un camino a y desde el palacio real, que fue rodeado por una pared de piedra en cada cara, poniendo torres y puertas en los puentes donde el mar pasaba... Saliendo del palacio y saliendo a través de los tres puertos, usted veía el muro que comenzaba en el mar y todo alrededor: todo esto estaba a cincuenta estadios de distancia de la zona o puerto más grande (...) (Critias, 116) también los jardines y los lugares del ejercicio, algunos para los hombres, y otros para los caballos en las dos islas formadas en la zona” (Critias, 117), otra isla que sería el monte Sión, que fue adosado posteriormente al monte Moria y ampliada asíla Ciudad Vieja.


La expansión de la agricultura y la civilización


Desde el VI milenio, a partir un lugar aún no especificado formalmente, pero que por las coordenadas geográficas coinciden con este punto, el proceso de expansión de la agricultura se realiza “hacia territorios hasta entonces marginales, tales como las llanuras aluviales de Mesopotamia, Transcaucasia y Transcaspia, por una parte, y hacia la Europa sudoriental”.(Mellaart, J. 1975). Este proceso expansivo llegó más allá del mar, puesto que tomó contacto con las islas de Creta y Chipre y en cada proceso expansivo “los recién llegados traían consigo una economía neolítica muy avanzada”. (Mellaart, J. 1975)

Esta expansión genera las primeras civilizaciones reconocidas en territorios cercanos a la isla: Egipto y Yemen al sur, Anatolia, Grecia y el Danubio al norte, Creta, Tarsis en España,hacia el oeste y la cultura dravidiana en la India hacia el oriente, con los que se inicia un nuevo ciclo de civilizaciones, que osn las que hoy reconocemos en la historia y la arqueología


Conclusiones del Capítulo


La primera conclusión es que en la zona de Canaán había agricultura, en la época exacta establecida por Platón.

La segunda conclusión señala que desde aquel territorio emergieron las primeras civilizaciones marítimas conocidas.

La tercera conclusión es que es existe una enorme similitud entre el territorio descrito por el mito y características geográficade la zona en estudio.

En la región fue cuna del monoteísmo, coincidiendo con la descripción platónica.

En toda la región el sacrificio ritual del toro fue una práctica muy extendida, coincidiendo también en forma plena con el rito platónico.

La producción de alimentos y su civilización asociada se extendió desde este punto a todo el resto de la región del Medio Oriente, coincidiendo con la afirmación platónica de que la cultura de la Atlántida fue la cuna de la civilización humana.

La conclusión clara y final de este análisis comparado de los antecedentes, es que la isla mítica solo pudo ser la antigua tierra de Canaán.

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Escrito por: Jaime Manuschevich Leído 22.800 veces.

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